domingo, 5 de mayo de 2013

HUMANIZANDO LA EDUCACIÓN DESDE SUS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS

MAESTRANTES:
Castiblanco, Ruth   (ruthcas65@gmail.com)
Castillo, Mayerling (nmayerlingc@yahoo.es)
Ramírez, Javier (javijramirezg@hotmail.com)
Sabeh, María  (maria.sabeh@gmail.com)
Sánchez Maibel (maibelsanchez_chinaf@yahoo.es)

HUMANIZANDO LA EDUCACIÓN DESDE SUS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS.

Los fundamentos filosóficos de la educación son la base de la educación. Todo acto educativo se fundamenta en un ciclo que consta de un inicio, proceso y fines.  En  el inicio porque se origina de las concepciones del ser humano y de la sociedad, el proceso porque es normado y orientado por la diversidad de concepciones y los fines de la educación porque es el punto de llegada del hombre que se desea formar para instaurar a una sociedad. Esto ha generado distintas corrientes pedagógicas que han originado modelos educativos que indican y dan sentido general al proceso educador, fijando los objetivos o fines educativos, la concepción del aprendizaje, la concepción de la enseñanza, la concepción del aprendiz o dicente  la concepción del docente y la concepción del ambiente escolar.
De ahí que la educación debe responder adecuadamente al tipo de sociedad donde se implementa o al tipo de sociedad que se quiere construir. El docente no puede impartir su misión de educar, si antes no se ha fijado un esbozo del punto a que se debe llegar, es decir del hombre a formar.  Donde cada sociedad, por lo tanto, asumirá no solo un modelo pedagógico, sino asignará los saberes y valores que deben impartirse, ya que la educación es una respuesta a las necesidades y demandas sociales.
En este sentido, la filosofía de la educación es una disciplina que estudia el fenómeno educativo y las teorías sobre él mismo, desde una perspectiva racional, con el deseo de ofrecer una explicación últimativa sobre la educación humana. Así que podemos decir que la filosofía de la educación es el conocimiento contemplativo, sistemático, universal y último de la educación; es decir de los procesos de instrucción, personalización, socialización y moralización y ésta se relaciona  y se apoya con diversas disciplinas en especial con aquellas que son estudiadas bajo el nombre de ciencias de la educación: Pedagogía, Psicología, Didáctica, Sociología, Antropología y Ética.
Todas estas ciencias tomadas en cuenta dentro de la filosofía nos llevan a humanizar a la educación y a servir de base para educar del modo ideal  al ser humano preparándolo para entrar a formar parte de la vida social. Es de destacar, la vida humana es vida social, donde los hombres conviven juntos y comparten una vida en común con reglas  y formas de adaptarse para la existencia colectiva de la sociedad. Por eso, la filosofía en la acción educativa debe ser una filosofía de lo humano.
A tono con ello, la filosofía de la educación es el estudio desde el interior de la práctica y la investigación de la educación hecha por los educadores mismos, donde se examina el aparato conceptual utilizado por maestros y teóricos, a fin de descubrir el significado exacto del lenguaje educativo.
El estudio filosófico de la educación puede ser perfeccionado si se parte de sus fundamentos cosmovisivos, gnoseológicos, lógicos y sociológicos.
Los fundamentos cosmovisivos comprenden las bases conceptuales teórico–metodológicas del proceso educativo.
En cuanto, a los fundamentos gnoseológicos se refiere a aquellas regularidades esenciales a través de las cuales transcurre el proceso de conocimiento de la realidad en la conciencia del hombre.
Los fenómenos lógicos permiten delimitar las leyes y formas mediante las cuales opera y se estructura el pensamiento humano a lo largo del proceso docente.
Por último, los fundamentos sociológicos son referidos a los presupuestos más generales que enmarcan a lo educativo como un acto eminentemente social y humano.
Vista de este modo, el estudio de la filosofía de la educación se constituirá en una herramienta efectiva a emplear por el educador en su actividad cotidiana que podrá utilizar para elevar la calidad de su desempeño y de los resultados instructivos y formativos de los estudiantes.
Por lo tanto se debe considerar el hecho de que no se deben abandonar los fundamentos filosóficos de la educación, ya que estos representan un instrumento poderoso  para la comprensión y transformación de la actividad educativa, que permite caracterizar y optimizar el  proceso de enseñanza-aprendizaje haciéndolo auténticamente humano. 

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