MAESTRANTES:
Castiblanco, Ruth (ruthcas65@gmail.com)
Castillo, Mayerling (nmayerlingc@yahoo.es)
Ramírez, Javier (javijramirezg@hotmail.com)
Sabeh, María (maria.sabeh@gmail.com)
Sánchez Maibel (maibelsanchez_chinaf@yahoo.es)
HUMANIZANDO
LA EDUCACIÓN DESDE SUS FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS.
Los
fundamentos filosóficos de la educación son la base de la educación. Todo acto
educativo se fundamenta en un ciclo que consta de un inicio, proceso y
fines. En el inicio porque se origina de las
concepciones del ser humano y de la sociedad, el proceso porque es normado y
orientado por la diversidad de concepciones y los fines de la educación porque es
el punto de llegada del hombre que se desea formar para instaurar a una
sociedad. Esto ha generado distintas corrientes pedagógicas que han originado
modelos educativos que indican y dan sentido general al proceso educador,
fijando los objetivos o fines educativos, la concepción del aprendizaje, la
concepción de la enseñanza, la concepción del aprendiz o dicente la
concepción del docente y la concepción del ambiente escolar.
De
ahí que la educación debe responder adecuadamente al tipo de sociedad donde se
implementa o al tipo de sociedad que se quiere construir. El docente no puede
impartir su misión de educar, si antes no se ha fijado un esbozo del punto a
que se debe llegar, es decir del hombre a formar. Donde cada sociedad, por lo tanto, asumirá no
solo un modelo pedagógico, sino asignará los saberes y valores que deben
impartirse, ya que la educación es una respuesta a las necesidades y demandas
sociales.
En
este sentido, la filosofía de la educación es una disciplina que estudia el
fenómeno educativo y las teorías sobre él mismo, desde una perspectiva
racional, con el deseo de ofrecer una explicación últimativa sobre la educación
humana. Así que podemos decir que la filosofía de la educación es el
conocimiento contemplativo, sistemático, universal y último de la educación; es
decir de los procesos de instrucción, personalización, socialización y
moralización y ésta se relaciona y se
apoya con diversas disciplinas en especial con aquellas que son estudiadas bajo
el nombre de ciencias de la educación: Pedagogía, Psicología, Didáctica,
Sociología, Antropología y Ética.
Todas
estas ciencias tomadas en cuenta dentro de la filosofía nos llevan a humanizar
a la educación y a servir de base para educar del modo ideal al ser humano preparándolo para entrar a
formar parte de la vida social. Es de destacar, la vida humana es vida social,
donde los hombres conviven juntos y comparten una vida en común con reglas y formas de adaptarse para la existencia
colectiva de la sociedad. Por eso, la filosofía en la acción educativa debe ser
una filosofía de lo humano.
A
tono con ello, la filosofía de la educación es el estudio desde el interior de
la práctica y la investigación de la educación hecha por los educadores mismos,
donde se examina el aparato conceptual utilizado por maestros y teóricos, a fin
de descubrir el significado exacto del lenguaje educativo.
El
estudio filosófico de la educación puede ser perfeccionado si se parte de sus
fundamentos cosmovisivos, gnoseológicos, lógicos y sociológicos.
Los
fundamentos cosmovisivos comprenden las bases conceptuales
teórico–metodológicas del proceso educativo.
En
cuanto, a los fundamentos gnoseológicos se refiere a aquellas regularidades
esenciales a través de las cuales transcurre el proceso de conocimiento de la
realidad en la conciencia del hombre.
Los
fenómenos lógicos permiten delimitar las leyes y formas mediante las cuales
opera y se estructura el pensamiento humano a lo largo del proceso docente.
Por
último, los fundamentos sociológicos son referidos a los presupuestos más generales
que enmarcan a lo educativo como un acto eminentemente social y humano.
Vista
de este modo, el estudio de la filosofía de la educación se constituirá en una
herramienta efectiva a emplear por el educador en su actividad cotidiana que
podrá utilizar para elevar la calidad de su desempeño y de los resultados
instructivos y formativos de los estudiantes.
Por
lo tanto se debe considerar el hecho de que no se deben abandonar los fundamentos
filosóficos de la educación, ya que estos representan un instrumento poderoso para la comprensión y transformación de la
actividad educativa, que permite caracterizar y optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje haciéndolo
auténticamente humano.
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